Proyecto POOL o PPA?

Esta es la pregunta que se hacen las entidades ciudadanas que apuesta por constituir CERs. La respuesta a una u otra va en función de los objetivo que uno tenga.

Podemos tener la idea de:

1º Bajar la factura eléctrica

2º Luchar contra el cambio climático

3º Democratizar le energía eléctrica

4º Cumplir con las tres anteriores a la vez

El tercer objetivo es quizás el menos explicado. Este se deriva del compromiso con los derechos humanos donde figura el acceso a una vivienda digna, a una vida en condiciones, a evitar hambrunas o disponer de vacunas, a tener acceso a la educación y a la información. Todo ello es impensable sin la electricidad como combustible que caliente, enfríe, ilumine o comunique. Sería los correcto que la electricidad no estuviera sujeta a mercadeo de ningún tipo que si bien antes parecía imposible por estar las fuentes primarias de energía (fósil) sujetas a las leyes del mercado, en definitiva a los poderosos…, ahora…., usando la energía que nos da gratis la naturaleza ¿qué o quién lo impide?. Este es el objetivo de muchos….., hacerlo posible.

Los proyectos orientados a PPA podrían ser la mejor manera de alcanzar ese objetivo definido en el punto 4º. Pero para ello también es preciso que se entienda cual es el campo de juego que el sistema nos permite por activa y por pasiva, y en su explicación voy a empeñarme en este y el próximo post.

Empecemos por el principio……

¿Que son los proyectos orientados al mercado pool?.

El mercado pool o electrico, que gestiona una empresa pública llamada OMIE, es donde se pone el precio (o precios) a la electricidad que se va a fabricar con un día de antelación y hora a hora del día.

El origen verde de la energía eléctrica se pone en valor comercial mediante la certificación del origen, certificado que emiten la CNMC en base a lo previsto y que ahora, empresas como Iberdrola, verifican de forma instantanea mediante el seguimiento de la trazabilidad con tecnología blockchain.

El uso de este tipo de certificado por ciertos consumidores puede ser importante de cara a recortar la huella del carbono, como por ejemplo las cooperativas de frutas y verduras del sureste cuando transportan hacia el mercado centro europeo sus productos en vehículos de combustible fósil (diesel).

El cálculo que se hacen los grupos de consumo 100% renovable militantes es que si son muchos los que demandan verde…, los fabricantes se avendrá a invertir más en parques (huertos) de eólica o fotovoltaica frente a los generadores basados en gas metano. O mejor aún, a desinvertir en nuclear o carbón para dirigir la inversión hacia la renovable con el que cubrir el hueco de oferta cesante tal como está haciendo ENDESA. Y en esto está la actual ola de proyectos renovables.

Hasta aquí se llega…., pues apenas esto tendrá impacto en el precio que pagamos por la energía eléctrica y mucho menos en la democratización de la energía. ¿Porqué?.

No tiene impacto en los precios porque el negocio eléctrico es un gran negocio, es una fuente inagotable de dividendos para el oligopolio y una manera simple de que el sistema se cobre sus impuestos, que no entro a valorar si es para bien o para mal. Y todo ello se debe a la formación de precios que se cuece en el mercado pool.

Este precio es el resultado de cruzar en la subasta diaria (D-1) y hora a hora la curva de la demanda, es decir la de las grandes comerciales como la propia IBERDROLA y ENDESA  o los grandes consumidores como por ejemplo ADIF, con la curva de la oferta de lo que previsiblmente se va a poner en la red eléctrica al día siguiente.

Esta curva de la oferta se diseñó obviamente con criterios de tipo técnico  basados en la gestión de las distintas fuentes de energía. Me explico.

Si la red eléctrica, y me refiero a toda incluyendo almacenes de energía eléctrica como pueden ser las centrales de bombeo que transforman la electricidad en energía poyencial, tiene como capacidad máxima de transporte X, es normal que las primeras con las que hay que contar es con las que se producen en generadores que no pueden parar, como las nucleares, o las que trabajan con el sol o viento que siempre resulta más complicado de gestionar. Es decir generadores poco gobernables a los que conviene dejar vía libre en la red eléctrica.

A continuación se cuenta con la eléctricidad que proviene de fuentes como el gas y el carbón que tienen la particularidad de que se pueden controlar (parar y arrancar la producción) simplemente dándoles a un botón.

El conjunto de generadores lo podemos representar en una gráfica X-Y donde el eje de abcisas representa la cantidad de energía a generar (previsiblemente) por fuente primaria y el eje de ordenadas el precio al que se ofrece (coste de oportunidad, amortización, beneficio…) ……

La curva de oferta de electricidad del mercado. Fuente: Energía y Sociedad (http://www.energiaysociedad.es/)

Como vemos los precios de producir energía eléctrica con fuentes (precio aproximado) poco gobernables son 1,8 c€/kWh para la nuclear, 0,3 c€/kWh para la hidráulica fluyente  ó 0 c€/kWh para las renovables, donde no incluyo costes fijos (amortización, mantenimiento, etc) que haría a la nuclear mucho más cara. En cualquier caso tenemos para esta oferta de energía una curva-línea (verde) que apenas se levanta de la abcisa (eje  X).

Luego se oferta la electricidad procedentes de centrales de ciclo combinado o carbón que hacen despegar la curva verde pues tenemos precios que van desde los 5,816 c€/kWh del carbón hasta los 6,893 c€/kWh del gas donde no se incluye el pago por el derecho de emitir CO2.

Finalmente se oferta la energía procedente de la hidraulica regulable por eso del coste de oportunidad (no acabo de entender esta floritura contable) o del carbón nacional que sin duda es el combustible más caro y….. más contaminante.

A continuación se plasma la llamada curva de la demanda, es decir lo que solicita el consumidor día a día, sea este ADIF o usted y yo mediante una comercial que nos representa en dicho mercado. Esta curva tendría una forma parecida a esta….

Curva de la demanda. Fuente: Energía y Sociedad

…. En cuyo diseño alguien tuvo la idea de que la electricidad era ya un bien irrenunciable y que en el peor de los casos estaríamos dispuesto a pagar hasta 180 €/MWh o sea 18 c€/kWh (precio instrumental).  Esta valoración es la primera parte (plana) de la curva de demanda, lo que vendría a ser el comienzo de la subasta eléctrica y que coloca como quien dice el listón muy alto. En el primer supuesto puede que tenga razón por eso de los derechos humanos pero con el segundo daría lugar a un fuerte conflicto social si se mantuviera esa valoración a lo largo de la subasta.

Lo que está claro es que con esta manera de deducir el precio resultante de superponer ambas curvas…., lo que nos da es un precio de la electricidad que se sitúa en el rango de lo que vale generar con gas (ciclo combinado)…

Curvas de casación. Fijación del precio. Fuente: OMIE

Esto posibilita un margen muy amplio en el capítulo ingresos a aquellos que usan  combustible primario muy barato o nulo como los generadores con nuclear e hidraúlica (fluyente) pero sobre todo a los que fabrican con eólica o fotovoltaica.

En definitiva fabricar con renovable para el mercado pool es muy rentable siempre que se respete este criterio de formación de precios.

Podemos decir que habremos dado un paso en la lucha contra el cambio climático pero la energía eléctrica no será ni más barata pudiendo serlo ni tampoco habremos avanzado en su gestión democrática puesto que a este suculento negocio no está dispuesto a renunciar el oligopolio.

Una vez corregido o paliado el llamado déficit de tarifa que ha llevado a la ruina a tanto inversor en huertos fotovoltaicos, el oligopolio se ha lanzado de lleno a la producción de electricidad con energía renovable confiando que en los próximos años se respete la estructura de precios que se ha diseñado para el mercado pool.

Fabricar para este mercado exige por economía de escala meter mucha potencia lo que supone mucho dinero y sin duda esto no es apto para el común de los mortales incluyendo nuestras modestas cooperativas de consumo.

Haciendo grandes inversiones se reducen drásticamente los costes de estructura. No es lo mismo poner 100 placas fotovoltaicas que 100.000. En una palabra no es lo mismo instalar 30 kW que 30 MW.

Teniendo en cuenta que el mantenimiento es incomparablemente más barato en un huerto solar que en una central nuclear el resultado es que en apenas 3 año la inversión en generación renovable, como un huerto solar de estas características ubicado por ejemplo en Almería interior o Granada, habrá sido amortizado con un margen de beneficio bruto de unos 3.000.000 €/año muy por encima de lo que se llama beneficio razonable (7%).

Ahora bien…., para hacer esta instalación se necesita terreno. Mucho terreno y con ciertas características. La primera de todas es que estén situados en una zona bendecida por el recurso renovable primario, el sol o el viento. En la peninsula ibérica sin duda el sur y sureste es la zona óptima cuando hablamos de sol.

Lo segundo es que estén situados próximos a los centros de consumo o sea a los centros de evacuación de energía ya sean subestaciones cuando hablamos de alta tensión o centro de transformación cuando hablamos de media. Se trata de evitar el coste que supone la distancia para el tendido eléctrico.

Finalmente que sean terrenos lo más llano posible para evitar mucha obra civil.

Para que nos hagamos una idea de los parámetros que se manejan en la actual ola de histeria renovable para proyectos de pool hablamos de terrenos ya sean fincas públicas (municipales) o privadas por encima de las 10 Ha.

Para potencias importantes, por ejemplo una planta de 100 MW (unas 100 Ha de terreno), se valora un máximo de 15 km de tendido eléctrico para evacuar en una subestación de más de 100 kV. Cuando se trabaja en fincas de 10 Ha donde la potencia instalada no llegará a los 7 Mw, no resulta rentable estar más allá de los 2 Km del centro de transformación.

Hay quien gana, además del oligopolio, en estos proyectos orientados al pool. Y son los que alquilan los terrenos, ya sean públicos o privados, como mínimo durante los siguientes 30 años y que percibiran una renta que oscilará entre los 700 y 1000 €/Ha.Año.

El que tenga 100 Ha ociosas optimas para este menester ya sabe que le pueden dar hasta 100.000 €/año.

A pesar de que esta pequeña contribución al bienestar de nuestro municipio, si hablamos de terrenos municipales, nos puede hacer la vida más cómoda bien saneando cuentas o añadiendo servicios, no resuelve el principal de los problemas, que es que el precio de la energía no bajará ni tampoco será la explotación de este recurso más democático.

En definitiva se da la paradoja de que para que nuestro municipio ingrese más dinero, como mal menor pues duro sería que los huertos fotovoltaicos de 100 Ha se ubicasen en un entorno natural privado, tengamos que renunciar de por vida a disfrutar de mejores precios en el consumo eléctrico aunque sea por derecho natural.

Para una cooperativa de consumidores que quiera evolucionar hacia una Comunidad de Energía Renovable donde se haga efectivo el objetivo que hemos marcado en el punto 4, es preciso que base su estrategia en desarrollar proyectos bajo la fórmula que se ha dado llamar de contratos PPA cuyas posibilidades explico según mi criterio particular.

En primer lugar es un contrato bilateral entre un productor de energía, en nuestro caso 100% renovable, y un grupo de consumo que puede estar perfectamente representado por una cooperativa que ejerza funciones de comercializadora.

No es estrictamente necesario a efectos formales pues un contrato bilateral de estas características no dejaría de ser algo similar a lo que hacen con tiempo lo grandes consumidores, como por ejemplo ADIF, y los generadores como ENDESA o IBERDROLA en el mercado eléctrico (pool) actual.

En nuestro caso la negociación bilateral puede ser entre entidades mucho más modestas, como por ejemplo una sociedad que tiene un pequeño huerto de 40 kW y un colectivo de consumidores, por ejemplo una comunidad de propietarios que dispone de su correspondiente NIF, que compra la producción que anualmente generará ese huerto y salvo cataclismo es fácilmente previsible en entornos anuales e incluso mensuales.

Se puede dar la casuística que exponemos en el siguiente esquema.

 

 

 

 

O sea, una comercial que podría formar parte de un grupo empresarial de tipo cooperativo, por ejemplo, podría comprar la energía que genera otra pata del grupo que van a consumir los propios cooperativistas.

Así mismo, otra entidad del grupo cooperativo, puede actuar como Empresa de Servicios Energéticos (ESE) y suministrar energía electrica desarrollando el modelo de autoconsumo de tipo II o su similar en el último real decreto (15/2018) que si bien no está específicamente indicado en el Real Decreto 56/2016 que interpreta la directiva europea (2012/27/UE), nada dice en contra salvo que se quiera poner freno a la tecnología híbrida e integrada de fotovoltaica-gas de autogeneración eléctrica.

Sobre los costes de explotación con este formato concurren varias ventajas la principal es que en la medida que se canalice el suministro hacia el formato de autoconsumo menos gasto habrá en el transporte de energía. Si a esta y otras ventajas añadimos la lógica de un modelo empresarial donde no existen dividendos es muy posible que los precios de la electricidad sean muy bajos. Mucho más bajo que los del mercado pool.

Sin duda la economía de escala juega encontra de los costes de instalación cuando hablamos de pequeña potencia y autoconsumo. Pero podemos amortizar la inversión si subimos el precio de compra de la electricidad de nuestro propio generador sin llegar al precio que cuesta en el mercado pool a la hora de consumir siempre que seamos capaces de evitar que este sea una salvaguardia no prevista e incontrolada.

Un PPA exige tener claro cuanto y cuando vamos a consumir energía eléctrica y una vez en marcha hay que hacer un seguimiento que evite desviarse de lo previsto. Cuantos menos pool mas ahorro.

Cabe ahora hacer la pegunta siguiente. ¿Es buen negocio para un pequeño inversionista apostar su capital en pequeños huertos fotovoltaicos?. La respuesta es si siempre que disponga de ese grupo consumidor que garantice su compra durante años. El acuerdo bilateral debe garantizar una sintonia que debe durar al menos durante 15 años. Y durante estos años es posible obtener un 7% de rentabilidad.

Esta entrada fue publicada en Ahora es otra historia. Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.