Como hay que entender la rentabilidad del autoconsumo residencial

Para entender el concepto de rentabilidad en instalaciones de autoconsumo residencial  lo primero que tenemos que hacer es olvidarnos del modelo al uso, es decir lo que se llama régimen especial, y que viene amparado por el Real Decreto 1578/2008. Esto ha quedado para las grandes cubiertas de almacenes logísticos que paradójicamente consumen poca energía en relación a la superficie que ocupan.

Hacer una instalación para generar nuestra propia energía mediante renovable es con el objetivo de ahorrar energía que además de ser un coste para nuestro bolsillo, es un coste para el país dado que por lo general el combustible primario es de importación y, finalmente, es un coste para el planeta dado los problemas acarrea como todo el mundo sabe. Vamos creo.

Como instalación para el ahorro debemos medir su amortización en los mismos términos con los que medimos otros sistemas o productos que se orientan hacia este fín como, por ejemplo, colocar dobles ventanas, aislar la vivienda y poner energía solar para obtener agua caliente de tipo sanitario.

En definitiva debemos considerar el ahorro producido a lo largo de toda la vida útil de estos equipos en, como mínimo, 20 años aunque los fabricantes alargan la vida útil hasta más allá de los 25 o 30 años. Como quien dice son equipos para toda la vida.

Bajo estos supuestos es significativo que aún sin subvenciones y sin balance neto, los números tal como se reflejan en el calculador resultan muy interesantes.

Sin embargo para que la rentabilidad del autoconsumo sea la óptima a lo largo de la vida útil de estos sistemas es preciso dimensionarlos de tal manera que no se genere energía excedentaria, es decir que no se gaste uno en la instalación más de lo que realmente es capaz de consumir en la vivienda o en su defecto vender a buen precio.

Claro que esto depende de 2 factores a tener en cuenta; primero, los hábitos de consumo que tenemos en nuestro hogar, y segundo de las facilidades o limitaciones que quiera poner el gobierno a la hora de convertirnos en autogeneradores.

Respecto al primer punto le damos alguna pista. Si tiene usted una vivienda unifamiliar media formada por 4-5 personas y es usted meticuloso en el tema de la optimización de los recursos energéticos, es probable que se consumo diario se parezca algo a lo que nos indica la siguiente gráfica.

Que como podrá observar hemos desplazado para la horas nocturnas los grandes consumos del hogar incluyendo el hipotético vehículo eléctrico que duerme en el garaje de su vivienda.

Otro consumo importante es el que se genera a lo largo de las horas diurnas más bien por tiempo que por potencia demandada (carga instantánea). En la práctica nos sorprendería ver que los picos de potencia durante el día están pero que muy por debajo de la potencia contratada a la compañia eléctrica y en muchas viviendas, una buena planificación de la gestión de la carga a través de una buena inmótica nos evitaría tener que recurrir a contratos con las distribuidoras eléctricas de mayor cuantía con lo que supone de costes fijos.

Finalmente los sistemas de iluminación LED que se usan en las horas nocturnas suponen una importante contribución al ahorro de energía y por eso del relativamente bajo consumo durante estas horas.

Con respecto al segundo punto, es decir, en lo que todo el mundo FV anda liado y preguntándose ¿cuando? y ¿cómo?, la mejor respuesta que debe dar el mercado se llama kit y además flexible.

Flexible para saber adaptarse a las casuísticas de partida y capacidad para evolucionar en el tiempo adaptándose a lo óptimo para el usuario y consumidor de energía.

Flexibilidad que no debe confundirse con un “llave en mano” como justificación para hacer este kit algo más caro.

No nos engañemos, nuestra necesidad de equipos para ahorrar energía lo podemos resumir (y explicar) en 3 configuraciones que creo responden a lo que el sentido común me dice que va a ser la evolución del autoconsumo. Luego podrán ser de mayor o menor potencia dentro del tope que nos marca el contrato que tengamos firmado con la distribuidora para el local catastralmente registrado como residencia y con su contador en uso, pero poco más. Para producir a los gordo nos mandarán directamente al régimen especial…., al cupo.

Kits de muy baja potencia

Formado por un solo panel y un inversor adosado a su espalda que convierte la salida de continua del panel en alterna. Se conecta directamente a la red interna de una vivienda sin más preámbulos que la de contar con un enchufe libre.

La idea de usar tan baja potencia es la de cubrir al menos ese mínimo de carga que toda vivienda moderna demanda a lo largo del día y en concreto en ese entorno de consumo que se extiende desde la 08:00 de la mañana hasta el atardecer mientras el sol nos garantice que el panel trabaja con la tensión mínima necesaria para poder verter a la red interna de la casa.

Este tipo de kit iría a cubrir una parte muy pequeña del consumo pero como dicen en mi pueblo, resta de la factura que es lo importante si no cuestan mucho…., y eso es lo interesante… son muy baratos teniendo en cuanta que este kit se lo instala y desintala uno mismo.

Tiene, además, innegables ventajas en cuanto flexibilidad dado que podemos ir añadiendo más kits de baja potencia al suministro interno sin más consideración que tener más enchufes libres y con la limitación técnica del circuito al que vierten. Riesgo pequeño si tenemos en cuanta el principio básico de no pasarnos en la cantidad de carga a suministrar más allá de la que puede absorber la vivienda en su punto de mínima demanda.

Por supuesto también tiene algunos inconvenientes frente al concepto de kit con inversor central….

Kits con inversor central

Es decir, todos los paneles conectados en serie se conectan a un solo inversor que es el responsable de convertir la corriente continua en alterna y verterla a la red interna de la vivienda.

Este tipo de configuración de potencia relativamente alta para justificar un inversor central es muy probable que genere más energía de la que se demande en algunos momentos del día donde el sol brilla con intensidad y el consumo de energía es muy pequeño o en vacaciones donde este es nulo o casi. Y aunque los costes han bajado y están bajando drásticamente no son tiempos para andar despilfarrando dinero a no ser que podamos verter los excedentes a las red externa y así recibir, de la manera que sea, cierta compensación (net metering) por este aporte que justifique el gasto en este kit de inversor central.

Sin embargo, de todos es sabido que la tarifa eléctrica con la que compramos la electricidad a la distribuidora  es algo que va a subir (o debería subir) en los próximos años. En este caso la compensación antes mencionada por verter nuestra propia electricidad es en términos de igualdad o sencillamente nos interesa buscar otras fórmulas como por ejemplo guardar nuestro excedentes para usar a otras horas (nocturnas) o verter en otro momento donde se pague más la electricidad.

Surge pues este otro tipo de kit.

Kits con inversor central y backup de energía

Que va a venir impulsado a medio plazo por algo similar a lo que ha podido ser la proliferación de instalaciones de generación renovable vertiendo en las redes de alta y media tensión.

Con la proliferación de la microgeneración distribuida es muy probable que las redes de baja tensión puedan saturarse en algunos momentos y convenga que la energía generada se almacene en casa, al menos hasta que haya necesidad en otro punto del sistema y siempre y cuando al almacenador propietario del generador, puesto en ello, le interese vender.

Como conclusión puedo decir que a bote pronto solución hay para cualquiera de las hipótesis que se plantea de cara al futuro, que no toda la culpa es del gobierno y que por ello las decisiones de las grandes compañías fabricantes de paneles no pueden retrasarse más de cara a dar soluciones de autoconsumo a pesar de que su gente de I+D les estén diciendo hace tiempo “…¡¡adelante!!, no hay problema que la electrónica de potencia no pueda resolver…“.

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Una respuesta a Como hay que entender la rentabilidad del autoconsumo residencial

  1. chiclanero dice:

    Sigo tu blog es muy interesante, también me gusta mucho el tema de autoconsumo eléctrico.
    Yo como muchos, estamos esperado la famosa ley para el autoconsumo que se retrasa por los motivos que todos conocemos, las Empresa Eléctricas. Tengo ya planteada mi instalación, con un inversor como el que expones en tu artículo. Es el más adecuado de los que conozco y viene muy bien para cargar el futuro vehículo eléctrico. También quiero que bajen un poco de precio los aerogeneradores pequeños de eje vertical ideales para la ciudad, por su poco ruido.
    Pero los mas importante de esto es ,¿cómo nos pagaran los watios inyectados a la red que nos sobren?.Yo creo que por presiones de las antes mencionadas nos dejaran lo comido por lo servido, es decir el famoso Net Metering (a tu consumo se le resta lo que te sobra).
    Lo ideal, como bien comentas es que no los pagaran a mas precio o por lo menos si el balance mensual te sale a tu favor (inyectas mas de lo que consumes) te paguen estos.
    Por cierto, el almacenamiento en baterías de litio para el domicilio será mas rentable cuando los vehículos empiecen a desechar las baterías por no realizar cargas a 100 x 100. En una vivienda esto no es prioritario, lo primordial es cargar cuando esta barata y vender cuando esta cara.
    Un saludo.

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