Puestos a aprovechar….

…espacio ocioso de nuestra cubierta o de otra zona de la parcela donde residimos, la pregunta que todos nos hacemos es ¿que ahorra más, utilizar la energía solar incidente en producir electricidad o producir calor?.

No se trata de enfrentar ambas tecnologías que sin duda los arquitectos van a saber encajar en sus futuros diseños cuando la tecnología, el precio y el código técnico lo permita. Incluso haciendo uso de la tecnología de sintesis que ya se está desarrollando en sitios como California.

Calor y electricidad todo junto...

El caso es que si acomete una reforma de envergadura y el propietario de la vivienda quiere introducir criterios de eficiencia energética poniendo en marcha sistemas activos que ahorren en origen (una central témica) o in situ (la vivienda) energía no renovable, ¿qué es mejor..?.

o

Supongamos que tenemos 50 m² (5×10) de cubierta rectangular diáfana, sin obstáculos que den sombra y que tenemos capacidad de instalar unos bastidores donde colocar colectores solares para obtener calor o unos paneles fotovoltaicos con los que obtener electricidad.

Suponemos que tanto los colectores como los paneles tienen, mas o menos, las mismas medidas, es decir la misma superficie de captación.

Supongamos que estamos en una zona solar que recibe una irradiación anual de 1.500 kWh/m² como por ejemplo Granada.

La cantidad de m² de colector o panel que podemos instalar en los 50 m² (2 hileras o cadenas de colectores o paneles) con una inclinación de 47º mirando al sur, evitando el efecto sombra sería, de unos 40 m².

Es decir que cada año la cantidad de energía solar que incide en esta superficie activa es de 60.000 kWh. Ahora veamos en cuantos kWh útiles se convierten.

Si hablamos de paneles fotovoltaicos de Si mono cristalino de última generación podemos hablar de casi un 15% de rendimiento que una vez convertida en CA e inyectada en la red para su consumo, nos quedaría en 6.000 kWh/año.

El rendimiento en colectores solares con los que obtenemos carga calorífica útil, es decir la que empleamos para lavarnos la cara a cierta temperatura o para calentarnos los pies en una instalación de radiante, depende de muchos factores que podemos resumir en las perdidas en el propio panel y las del circuito primario cuando intercambia esta energía en un depósito de acumulación. Estas perdidas pueden llegar al 40% del total recibido. Es decir la carga calorífica útil, comercial, es de 36.000 kWh/año que equivale a un ahorro en gas natural de aproximadamente 1.490 €/año frente a los 1.200 €/año de electricidad que nos ahorraríamos con los 6.000 kWh eléctrico-fotovoltaicos obtenidos.

Sin embargo a la hora de optar por uno u otro tipo sistema de ahorro y eficiencia energética con el que ocupar nuestra cubierta ociosa y teniendo en cuenta la importancia de la obra a llevar a cabo que nos tiene que durar al menos 30 años conviene tener en cuenta otras cosas.

En primer lugar el coste del equipamiento captador-distribuidor. En el caso del sistema orientado a FV tendríamos un generador de unos 3 kW de potencia con un precio de unos 10.000 € instalado. En el caso de la instalación térmica, sería algo más caro dado que estamos hablando de equipamiento más aparatoso (tuberías, aislamiento y almacenamiento). Costaría del orden de los 25.000 € que permitiría precalentar el ACS (ΔT=30ºC) en 10 viviendas con 4 de familia.

En esta comparativa no hablamos de ayudas que a veces son importantes pero que tienden a distorsionar la realidad a medio plazo, por eso nos limitamos a valorar en función de los precios actuales de la energía no renovable que se deja de consumir de la cubierta de nuestra residencia para abajo.

Y a medio plazo lo que va a ocurrir es que la electricidad va a subir, el gas natural y otros primarios del hogar como el propano van a mantenerse por la propia ley de la oferta y la demanda…., salvo catástrofe. Y todo lo que sea invertir en ahorro de electricidad será más positivo para nuestros bolsillos.

En cualquier caso, espero, que los arquitectos y la tecnología resuelvan esta contradicción espacial y si no se puede, puestos a poner pongamos un microgenerador FV arriba y una buena caldera de biomasa o biogas abajo que si es de cogeneración como las microturbinas de Salicru miel sobre hojuelas. Autogeneración residencial a tope.

Esta entrada fue publicada en Esto era antes. Guarda el enlace permanente.

Los comentarios están cerrados.